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Si bien Internet aumenta ampliamente las oportunidades para vender
productos y servicios, también crea nuevas oportunidades
para robar software. En efecto, el robo y la distribución
de software amenazan con socavar el tremendo potencial de innovación,
puestos de trabajo e ingresos que conlleva Internet.
Hasta hace poco, la copia no autorizada de software requería
el intercambio físico de discos. Pero, a medida que Internet
continuamente se vuelve más sencilla, rápida y menos
cara, la piratería de software avanza al mismo ritmo.
Internet viabiliza el paso de los productos de un ordenador a otro,
sin ninguna transacción de discos y poco riesgo de detección.
Algunos esquemas de piratería incluso involucran a ordenadores
sin el conocimiento del propietario. La piratería que en
el pasado requería la comprensión de complejos códigos
informáticos ahora se puede realizar con el clic de un mouse.
Y, de acuerdo con estimaciones recientes, aproximadamente 100 millones
de norteamericanos ahora tienen acceso a Internet, con lo cual los
piratas de software cuentan con un mercado ascendente.
La industria de alta tecnología está impulsando la
revolución de la información, que a su vez es la piedra
angular de la nueva economía. Las empresas miembro de BSA
son los productores líderes de software, hardware y tecnologías
innovadoras y han desempeñado un papel clave en el suministro
de infraestructuras críticas para Internet y el comercio
electrónico. Estamos a favor de la tecnología y nos
abocamos a la promesa de las nuevas tecnologías, como las
conexiones en redes par a par. En el centro de estas tecnologías
se encuentra la propiedad intelectual. Si bien Internet nos ha facilitado
a todos nosotros el intercambio de información, nada supone
que debamos abandonar nuestras leyes. Los avances en las nuevas
tecnologías dependen de una fuerte protección de la
propiedad intelectual.
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