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Quizás no lo haya advertido, pero el desarrollo de software
supone un esfuerzo de equipo que combina las ideas creativas y los
talentos de programadores, redactores y diseñadores gráficos.
Y, al igual que la mayoría de las obras creativas, tales
como libros, composiciones musicales y películas, el software
informático está protegido por las leyes de propiedad
intelectual.
Cuando usted compra software, no se convierte en el titular del
derecho de autor. Sí está comprando el derecho de
utilizar el software conforme a ciertas restricciones impuestas
por el titular del derecho de autor, normalmente el editor del software.
Las normas exactas se describen en la documentación que acompaña
al software: la licencia. Es fundamental que comprenda estas normas
y se rija por ellas. En la mayoría de los casos, establecen
que usted tiene el derecho de cargar el software en un solo ordenador
y de realizar una copia de respaldo. Si copia, distribuye o instala
el software de maneras prohibidas por la licencia, ya sea intercambiando
discos con amigos o compañeros de trabajo o participando
en la reproducción generalizada, está violando la
ley de propiedad intelectual federal. Aunque sólo ayude a
otra persona a realizar copias no autorizadas, sigue siendo responsable
conforme a la ley de propiedad intelectual.
Además de las consecuencias legales pertinentes, el uso
de software copiado o falsificado también supone:
Mayor exposición a virus de software, discos dañados
o software defectuoso por otras causas;
Falta de documentación o documentación inadecuada.
Ausencia de garantías;
Falta de apoyo técnico del producto disponible para los
usuarios que cuentan con las licencias adecuadas;
Imposibilidad de acceder a las actualizaciones de software que
se ofrecen a los usuarios que cuentan con las licencias adecuadas.
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